sábado, 28 de febrero de 2009

Premian a Marie Monique Robin por su libro sobre Monsanto


Marie-Monique Robin ganó el premio Rachel Carson Prize (2008) por su best-seller El Mundo Según Monsanto: 73.000 ejemplares vendidos en Francia.
La presentación y entrega del premio se llevará a cabo en junio de 2009 en Noruega.
"El Mundo Según Monsanto", la obra premiada, ha sido traducido a diez idiomas: inglés, alemán, italiano, español, holandés, griego, japonés, coreano, brasileño y húngaro.
Su autora visitará Chile, Paraguay y Argentina próximamente para dar a conocer su libro y el video del mismo nombre. A Argentina llega el 27 de marzo, y en Chile estará el 1º de abril, para concluir su gira en Paraguay, donde permanecerá hasta el 5 de abril.

jueves, 29 de enero de 2009

la soja transgénica 4 final de investigación de La Liga

El dirigente del agro dice que él se va a preocupar de lo que ocurre cuando haya algun grupo de técnicos que diga que realmente hay efectos dañinos.
¿Qué reacción tendrá ahora?
Y Monsanto, ¿qué lobby estará haciendo en este minuto para evitar mayores medidas de control que extiendan la investigación, hoy tan restringida?

La Liga - Soja 01

Este video comenzó a circular en Internet mucho antes que se comenzaran a adoptar medidas desde el gobierno argentino para intentar documentar los efectos de las fumigaciones aéreas con diversos agroquimicos y glifosato.

la soja transgénica 2- investigación de La Liga

Las fumigaciones aéreas con agroquímicos son inseparables de los cultivos de soja transgénica, y dejan tras sí una estela de graves enfermedades y daño ambiental.

lunes, 26 de enero de 2009

Enviados de Cristina con madres en Córdoba



Durante dos horas una comisión enviada desde Buenos Aires por la presidenta Cristina Fernández recolectó antecedentes en terreno para investigar la denuncia del Grupo de Madres de Ituizangó sobre la gran cantidad de enfermos de cáncer, las malformaciones congénitas, y otras enfermedades crónicas producidas por los agrotóxicos utilizados en fumigaciones realizadas a los cultivos sojeros por más de una década. Por el Ministerio de salud estuvo el Dr. De Tito, por el Ministerio de Salud y ambiente el Dr. Humberto Jure, por Toxicología, Susana García; por Epidemiología Juan Carlos Bossio. La delegación también estuvo integrada por dos funcionarios de la Organización Panamericana de la Salud, los doctores Escotto y Depetris. El doctor Mantaras asistió representando a la municipalidad de córdoba.
El grupo de madres planteó lo que esta pasando en las otras localidades y la provincia. Ellas informan que su respuesta fue que eran “soldados de la presidenta” a quienes sólo se les había encomendado dar solución a Barrio ituzaingo anexo, pero que sí estaba en los planes brindar ayuda a los demás pueblos fumigados.
El miércoles 14 la Presidenta argentina había ordenado al Ministerio de Salud la creación de una comisión investigadora que se ocupe de las denuncias por contaminación y efectos sanitarios que existen en todas las zonas sojeras, con punto de inicio en el barrio Ituzaingó de Córdoba. El lunes último, el decreto 21/2009 le dio sustento administrativo.

El mismo lunes 15, la comisión llegó por sorpresa al barrio Ituzaingó y se reunió con las Madres. “Le remarcamos dos puntos: nuestro barrio es sólo uno de la gran cantidad que hay, que tienen que ocuparse de todos. Y, el segundo punto, que necesitamos urgente ayuda médica y, en casos concretos, también ayuda social para familias que han quedado postradas por el glifosato”, explicó Sofía Gatica, de la organización.
El caso testigo fue el de la familia Olariaga, que sufría permanentes fumigaciones. Yolanda, de 64 años, tiene dos tumores en la cabeza y sufre discapacidad motriz. Débora tiene 26 años, tres tumores en la cabeza y aún no pudieron operarla. Ezequiel Olariaga tiene 25 años y 22 tumores distribuidos en la cabeza y el estómago. Sufre sordera, producto de la enfermedad, y espera turno para ser tratado. “La salud de ellos tiene directa relación con las fumigaciones. Y eso destruyó sus posibilidades laborales. Desde Nación se comprometieron a ayudarlos”, explicó Sofía Gatica, una de las dirigentas de la organización de Madres.

También intervino en la reunión con los funcionarios del Ministerio de Salud la Secretaría de Salud local y se acordó realizar estudios ambientales y un relevamiento sanitario. Formó parte de la comitiva nacional el subsecretario de Prevención Sanitaria, Humberto Jure, un conocido del barrio. “El fue funcionario de salud provincial, sabía de nuestros reclamos y nunca nos escuchó. Queremos creer que no pasará lo mismo con esta comisión”, advirtieron las Madres de Ituzaingó.

Fuente: síntesis de declaración Grupo de Madres de Ituzaingó, publicada en el Boletín de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (RALLT), el 26 de enero de 2008, e información del diario Página 12.

Un diez para Cristina: dispone investigación en Córdoba


Enero 2009. La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner anunció la creación de una Comisión Nacional de Investigación que tendrá a su cargo la evaluación sanitaria y el impacto ambiental que está generando el uso de plaguicidas en los cultivos de soja. La noticia sorprendió a los medios y seguramente a la transnacional Monsanto, cuyo producto estrella, el glifosato, estará en el centro de la investigación debido a los grandes volúmenes del herbicida que se utilizan en esos cultivos.

La comisión dependerá del Ministerio de Salud y su creación fue publicada el 19 de enero en el Boletín Oficial mediante el decreto 21/09. Informaciones publicadas en la prensa señalan que ya hay un grupo de técnicos trabajando en las denuncias en los campos aledaños al barrio Ituzaingó, de la provincia de Córdoba, donde existen más de 200 casos de cáncer como resultado de las aplicaciones reiteradas de glifosato y endosulfán.La comisión estará integrada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, la Secretaría de Agricultura de la Nación, el INTI, el INTA y el Ministerio de Salud. Por otro lado, se “invita al Consejo Federal de la Salud (Cofesa)” a participar de la investigación junto con autoridades de organismos públicos, universitarios, gremiales y científicos. Según el decreto, “resulta imperioso examinar y promover opciones más seguras para el ambiente y todos los seres vivos, en el uso de químicos”. Entre los objetivos más importantes a cargo de la comisión se encuentran “desarrollar estrategias de acción para promover el uso racional de los productos basados en glifosato”, así como identificar los problemas generales en la atención sanitaria de la población afectada. El mismo día de la publicación del decreto, el Foro Ciudadano de Participación de la Justicia y los Derechos Humanos difundió un crítico informe sobre la utilización del herbicida glifosato y sus consecuencias en la salud humana, animal y en el medio ambiente del país. El análisis destaca que “los efectos en humanos incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal hasta destrucción de glóbulos rojos”. El glifosato es el agroquímico más usado por los productores sojeros de la Argentina. En el país lo produce la empresa Monsanto, que lo comercializa con el nombre de Roundup. También el endosulfán se usa con los mismos fines. Es un producto de la multinacional química Dupont. Estudios médicos realizados por la Universidad de Buenos Aires, el Hospital Italiano de Rosario y el Instituto de Medicina Regional de Resistencia, Chaco, que depende de la Universidad del Nordeste, comprobaron que el contacto de esos químicos a través de la piel, los ojos, las vías respiratorias y el agua tiene gravísimas consecuencias para la salud. Los estudios comprobaron que ambos agrotóxicos pueden producir malformaciones en los fetos, dificultades para la fertilidad, enfermedades respiratorias, cáncer y problemas dermatológicos. El objetivo, según expresó anteriormente la ministra de Salud, Ocaña, será garantizar la vigilancia epidemiológica y conocer lo más rápido posible cuáles son las intoxicaciones que afectan a la población en las distintas provincias del país. “Cualquier ciudadano puede pedir estudios de casos y hacer denuncias sobre su población”, subrayó Ocaña. El Ministerio de Salud ya habilitó una línea telefónica gratuita (el número es 0800-3450044) para recibir denuncias sobre contaminación con agroquímicos. También se podrán enviar denuncias por mail entrando al sitio de internet Ministerio de Salud de la Nación.Un motivo de preocupación para la Red de Acción en Plaguicidas de Argentina (CETAAR-RAP Argentina) es que a pesar que la iniciativa de la Presidenta de la República, Cristina Kirchner, planteó la investigación de los plaguicidas que se usan en Argentina, en general, las acciones desarrolladas hasta ahora se centran exclusivamente en el glifosato. Al respecto, el ingeniero agrónomo (Ms.Sc.) Javier Souza Casadinho, de CETAAR y coordinador nacional de RAP-Chile, emitió un pronunciamiento en el documento “¿ES SOLO EL GLIFOSATO? ACERCA DE LA UTILIZACIÓN E IMPACTO D E LOS PLAGUICIDAS EN LA AGRICULTURA ARGENTINA”.

viernes, 9 de enero de 2009

"El mundo según Monsanto" ¡en español!


La traducción al castellano de "El Mundo según Monsanto", de Marie-Monique Robin se lanzó en España en noviembre de 2008. En marzo, la editorial Océano-Península distribuirá el libro en Chile. La autora es una periodista independiente de 48 años, con tres hijas que adora y 25 años de trayectoria en el periodismo de investigación a sus espaldas. El libro se centra en la actividad que desempeña la multinacional Monsanto en todo el mundo.Fue entrevistada en Madrid por Charo Mora de El Mundo/Rebelión
El volumen es el fruto del trabajo de tres años viajando por los cinco continentes, en los que resulta casi imposible no toparse con dos de los elementos que controla la multinacional: las semillas (tiene patentadas el 90% de las existentes) y el Rondup, el insecticida más utilizado del mundo, cuyas consecuencias tóxicas no se conocen.

Posee una extensa carrera como periodista de investigación caracterizada por el compromiso. ¿Siempre tuvo clara esta línea de trabajo?

Marie Monique Robin: Escogí esta profesión porque con la información el público conoce y puede tomar decisiones. Por otra parte, hay dos temas que me han preocupado siempre mucho por mi origen familiar, ya que soy hija de campesinos y de una familia cristiana muy comprometida con la cuestión de los derechos humanos. Por ello, he trabajado sobre dos ejes: el de la agricultura, biodiversidad y medio ambiente, y los derechos humanos. El caso de Monsanto cubre los dos temas.

¿Cómo surge la idea de hacer este documental y el libro?

Llegó de manera casual. Hice tres documentales para la cadena francoalemana Arte sobre la biodiversidad, amenazada por las prácticas agroindustriales y su uso de fertilizantes, pesticidas y las plantas de alto rendimiento. Entonces, me topé con el tema de las patentes. Viajaba por todo el mundo y me encontraba siempre con Monsanto, que en aquellos años ya contaba con más de 600 patentes de plantas. En el documental cuento la historia de un granjero americano que se fue a México y conoció unos frijoles amarillos que no había visto nunca, compró un paquete de semillas y los sembró en Colorado. Los patentó en Washington y los campesinos mexicanos, que habían sembrado y cultivado este producto toda su vida, no podían ya hacerlo sin pagar a ese hombre.

Pero ¿se pueden pedir derechos sobre formas de cultivo tradicionales?

Hasta principios de los años 80 no se podían patentar organismos vivos, y la ley de 1951 así lo dice. Pero a finales de esa década un ingeniero que trabajaba para la General Electric manipuló una bacteria que se suponía que servía para descontaminar terrenos y pidió una patente a la oficina de Washington, que se la denegó. Acudió al Tribunal Supremo, que se la concedió bajo la famosa frase 'todo lo que esté bajo el sol y haya sido tocado por la mano del hombre puede ser patentado'. Eso abrió la puerta a la privatización de lo vivo y los OGM (organismos genéticamente manipulados).

¿Las consecuencias?

Si se acepta que se patenten las semillas transgénicas, las consecuencias son dramáticas, pues los agricultores no pueden conservar una parte de la cosecha para sembrarla al año siguiente. Deben comprarlas cada año. Esto significa que los transgénicos en las manos de Monsanto son un medio para apoderarse de la semilla, que es el primer eslabón de la cadena alimenticia. Si eres el propietario de las semillas, eres el propietario de la alimentación del mundo, y esa es la meta de Monsanto.

¿Se trata pues de una neocolonización?

Es más que eso, pues se hace propietaria de la vida en todos sus aspectos, de lo que la gente come, de las medicinas que la curan y de todo lo que hace que el hombre viva, es hacerse propietario de la vida. He conocidos casos en EEUU y Canadá, donde muchos agricultores tienen juicios con Monsanto porque sus campos han sido contaminados de transgénicos por polinización, y fueron condenados a pagar a la multinacional.

¿Nos enfrentamos entonces a un sistema que prioriza la protección de la propiedad privada por encima de los derechos humanos?

Monsanto está comprando todas las empresas semilleras del mundo, imponen las transgénicas patentadas y así van colonizando.

¿Qué hace tan peligrosos a los transgénicos?

El 70% está preparado para absorber Rondup, un poderoso insecticida también creado por Monsanto, y nunca hubo estudios para comprobar cuáles eran las consecuencias para la salud de las plantas fumigadas con ese insecticida. Cuando Monsanto se lanza a los transgénicos desde el principio pretende hacer plantas resistentes a él, no a la sequía u otras cosas. Sabía que en 2000 perdía la patente y, como es el pesticida más vendido del mundo, quería seguir haciendo negocio. ¡No se trata de hacer un transgénico para vencer el hambre en el mundo, eso es una mentira!

Lo sé pues he pasado años investigándolo. Esta idea se la da una agencia de comunicación ubicada en Inglaterra, con el objetivo de que cambie la opinión negativa que se tiene en Europa de los transgénicos. Por cierto, es la misma agencia que llevó la imagen de la copa del Mundo de Argentina en el 78, contratada por la junta militar.

¿La lucha del siglo XXI va a ser por los alimentos y el agua?

Sí, por el control privado de los alimentos y el agua.

¿Qué es lo que más le impresionó al investigar para el libro?

Las consecuencias de los cultivos transgénicos a gran escala, como lo que vi en Paraguay, donde se fumiga desde el aire sobre los campos de pequeños campesinos matando sus recursos. En el documental aparece un niño con las piernas completamente quemadas por el pesticida, de caminar en los campos de soja. Los campesinos tienen que dejar sus tierras e irse a la ciudad a vivir de la basura. Este modelo es el del hambre organizado.

Dadas las circunstancias ¿qué podríamos comer a día de hoy?

Tengo previsto hacer otro documental y otro libro sobre el origen medioambiental de la epidemia de cáncer y Parkinson que vamos a ver en los próximos años. El primero se llamará 'El cáncer está en el plato'. Vegetales y frutas tienen residuos de productos químicos tóxicos cuyos efectos no han sido analizados. Es evidente que estamos en el inicio de una epidemia de cáncer, hay expertos que me han dicho que ya se calcula que uno de cada dos europeos va a tener cáncer. Hay que cambiar la manera de comer, es la única solución.